El Ciclo del Eterno Retorno
Todos en algún momento de la vida hemos debido tomar decisiones difíciles, donde pareciera que el camino se pone cuesta arriba y nos exige un cambio rotundo de perspectiva. Confrontarnos a la idea de nuestra propia muerte es el reto más difícil que cualquiera deba afrontar, pero esto no tiene que ser necesariamente así.
Nadie le teme a la muerte simplemente por ser la Muerte, este es un temor aprendido y arraigado en una cultura fatalista: lo que se teme realmente es a lo desconocido, lo inexplorado, un cambio que podría ser irrevocable. Pero no todas las culturas le dieron una connotación terrible y aterradora a la muerte.
Todos tenemos una única certeza en esta vida, y es de que vamos a morir – unos antes y otros después – ¿Cómo será el tiempo entre medio? ¿una vida intensa y fructífera o un letargo de sufrimientos y castigos?, sin duda todos tenemos la oportunidad de la vida para crecer y evolucionar. Dedícate cada día a construir tu leyenda.
Es así como algunas culturas vieron en la muerte un desafío que los obligaba a dar lo mejor de si durante sus vidas, que los incentivaba a esforzarse y aprender de todo lo que les rodeaba.
La verdad es que la rapidez de la vida cotidiana nos adormece, nos hace olvidar la latencia de la muerte siempre presente; hasta que algún ser querido es alcanzado y transita hacia el otro lado. Pero este mensaje no es acerca de la muerte, sino sobre las oportunidades que la vida nos da para resignificar nuestra existencia y hacer de ella una estancia más placentera, profunda y trascendente.
Muchas veces para ciertos individuos un accidente trágico, una enfermedad mortal o crónica o una profunda crisis puede ser una transformación rotunda equivalente a la muerte, un giro inesperado del destino que les da un nuevo propósito y sentido a su vida. Para los Brujos estos eventos adversos no son un castigo de los Dioses y tampoco nos entrampamos en buscar culpables atormentándonos con la incertidumbre de lo que sigue, lo afrontamos con osadía, y aunque suene sarcástico; con un particular sentido del humor.
Una crisis, accidente o enfermedad grave pueden ser tremendos procesos iniciáticos que nos ayudan a percibir el sentido trascendente e inmanente de la vida, de pronto, en tan solo un instante se frena el mundo y somos capaces de concebirlo despejado del velo de todos los misterios.
Podríamos decir que para los Brujos las enfermedades o estos eventos inesperados no nos llegan como castigos Divinos; no son en absoluto un reprendimiento de las Deidades por nuestras acciones, más bien, son una oportunidad de recordar el vínculo que tenemos con el mundo espiritual, de reconocer que aunque nuestra existencia en este mundo es pasajera, existe una realidad inmanente que trasciende la materia.
Para las sociedades chamánicas muchas veces una enfermedad es la señal que se reconoce como la llamada para convertirse en Chamán. En efecto, dentro de la Brujería estas circunstancias extremas son un llamado desesperado de nuestra alma por recobrar sentido y adquirir protagonismo, si haz pasado por alguna de estas situaciones sabrás muy bien como la vida adquiere otra profundidad, los colores se vuelven más intensos y el tiempo se desdibuja.
Las personas que sufren un accidente o viven con una enfermedad terminal recuerdan de golpe la presencia de la muerte y todo el sentido de la vida adquiere otro matiz, esa es -aunque a veces una muy dolorosa noticia -, una de las experiencias más profundas de la realidad espiritual, toda lógica empieza a cuestionarse y se remueven todos los cimientos de aquello que considerábamos incuestionable.
En este sentido, atravesar cualquiera de estas situaciones puede ser la oportunidad que estabas esperando para hacer cambios drásticos, tomar un rumbo totalmente diferente y profundizar en cultivar tu mundo interior, descubrir tus pasiones y romper todas las limitaciones que alguna vez te autoimpusiste.
Cuando una crisis o enfermedad deja de ser percibida como un castigo y se toma el poder de la oportunidad que se presenta nada puede tumbarte de tu lugar. Si estas viviendo algo similar en este momento acéptalo ¡es el llamado de tu alma! para que hoy – no mañana – tomes consciencia de su existencia y fortalezcas el vinculo que tienen. Algunos convierten este aprendizaje en la oportunidad para guiar y acompañar a otros en el mismo proceso, otros se vuelcan a una intima conexión con la naturaleza y otros se confortan en construir relaciones más nutritivas entre sus seres queridos. Sea cual sea tu decisión ¿Cómo tomas este llamado? quizás la persona que provocó el accidente, aquella que te contagio, ese socio que te estafó o el ladrón que se cruzó por tu camino solo fueron vehículos del Espíritu para que prestaras atención a lo verdaderamente importante y esencial.
No pierdas tu poder en el sufrimiento, convierte ese dolor inmediato en energía creativa: escribe un libro, cuida tu cuerpo, aprende algo nuevo, ayuda a la naturaleza, animales u otras personas. Nuestra fragilidad es un tesoro precioso de fuerza misteriosa, los sabios de la antigüedad lo sabían y por eso consideraban sagradas a las personas que conseguían sobrellevar estas situaciones adversas, estas eran: los guerreros del espíritu.
En la adversidad podemos florecer; aprender a amar con mayor intensidad, perdonar sinceramente, vivir siendo auténticos y creativos. Gozar cada día como si fuera el último, como muy en lo profundo sabemos que realmente es…
Escrito por: Holkroft.