La Sabiduría de la Naturaleza
¿Hasta cuándo vamos a seguir dando la espalda a la Naturaleza?
Encontrarás mucho más en los bosques que en los libros; los árboles y la piedras te enseñarán más de lo que nunca aprenderías de un Maestro…
El pagano adora a la Naturaleza, por tanto, no necesita tener fe en sus dioses, porque la Naturaleza demuestra su existencia de manera explícita, su realidad y trascendencia son evidentes.
Nuestras creencias no se basan en actos de fé o ideas infundadas en ideologías tradicionales, nuestras creencias se inspiran en hechos comprobables, reafirmados por la existencia de la naturaleza.
Las religiones dominantes durante siglos han mirado con tono burlesco nuestra devoción por los animales y las representaciones zoomorfas de nuestras divinidades, pero detrás de su apariencia simbólica se oculta un profundo respeto por toda criatura viviente, por cada especie que habita este mundo, y una humildad que nos permite reconocer y honrar sus virtudes y peculiaridades. Los paganos tenemos una actitud contemplativa, reflexiva y receptiva ante la vida, y podemos aprender de cualquier criatura.
Nuestros ancestros aprendieron a través de su relación con la naturaleza contemplando sus cultivos, recolectando semillas, observando el vuelo de las aves y las migraciones de los animales, los cambios de estaciones y sus experiencias honiricas. El primer dogma de la humanidad fue venerar a la naturaleza, y antes de que se escribieran libros sagrados, no habia nada más sagrado que la naturaleza.
La naturaleza siempre ha estado ahí para nosotros, nuestra separación de ella no es real, sino, simplemente ideológica, una ideología que nos ha llevado a una explotación sin medidas sobre los recursos naturales.
El Paganismo nos invita a mirar nuevamente hacia la naturaleza con los ojos de un niño: con inocencia y fascinación, con imaginación y creatividad, pero por sobre todo con el amor necesario para restaurar nuestro impacto.
La sabiduría de la naturaleza es invaluable hoy en día, especialmente cuando consideramos los desafíos que enfrentamos como sociedad en términos de cambio climático, degradación ambiental y desconexión con la naturaleza. La sabiduría de la naturaleza es la comprensión profunda de cómo la vida se organiza y se regula a sí misma a través de sistemas interconectados y en constante cambio.
Esta sabiduría ha sido desarrollada por millones de años a través de la evolución, la selección natural y la adaptación, y se manifiesta en formas de complejidad, resiliencia y diversidad en los ecosistemas de todo el mundo. Los sistemas naturales tienen la capacidad de autorregularse y adaptarse a cambios, y son capaces de proporcionar los recursos y servicios necesarios para mantener la vida en la Tierra.
Sin embargo, a medida que la humanidad ha avanzado en la tecnología y la ciencia, ha tendido a desconectarse de esta sabiduría natural. En cambio, ha enfocado sus esfuerzos en la explotación de la naturaleza, en lugar de aprender de ella. Esto ha llevado a una sobreexplotación de los recursos naturales, la pérdida de biodiversidad y el aumento de los impactos negativos en los sistemas naturales.
Es crucial reconocer la sabiduría de la naturaleza y su importancia en nuestra vida cotidiana. Debemos aprender a vivir en armonía y respetar sus ritmos. La naturaleza puede enseñarnos sobre la importancia de la colaboración, la adaptación y la resiliencia. Si podemos aprender de esta sabiduría, podemos desarrollar soluciones más efectivas y sostenibles a los desafíos que enfrentamos como sociedad.
La voz de la naturaleza es esencial en nuestro mundo actual, y debemos reconocer su importancia y aprender de ella. Debemos trabajar para proteger y conservar los sistemas naturales y vivir en armonía con ellos, si queremos crear un futuro sostenible y próspero para todos…
Escrito por Holkroft